23.8.09

"Es para satisfacer a las personas grandes que les he contado todos estos detalles sobre el asteroide B-612, así como su número, ya que a las personas grandes les encantan los números. Cuando se les habla de un nuevo amigo jamás preguntan lo esencial; jamás inquieren: "Cómo es el timbre de su voz? Cuáles son sus juegos preferidos? Colecciona mariposas?", Sino que preguntan: "Qué edad tiene? Cuántos hermanos tiene? Cuánto pesa? Cuánto gana su padre?" Y cuando obtienen las respuestas a estas preguntas, creen que ya conocen a las personas. Si decimos a las personas grandes: "He visto una bella casa de ladrillos rosas, con geranios en las ventanas y palomas en el techo.. ", ellos no logran imaginarse dicha casa. Hay que decirles: "He visto una casa de cien mil francos", y sólo así exclaman: "Qué hermosa!" Y es por esta forma de ser de las personas grandes que si se les dice que la prueba de que existió el principito es que reía, que era encantador, que quería un cordero, no lo entienden ni lo creen. Está muy claro que cuando uno quiere un cordero es porque uno existe. Pero si se les dice esto a las personas grandes, no creerán nada y dirán que uno se comporta como un niño. Ahora bien, si se les dice: "Era originario del asteroide B-612" entonces se mostrarán convencidos y no harán más preguntas. Así son las personas grandes; por lo tanto los niños deben ser comprensivos con ellas. Pero claro, nosotros, que sí comprendemos la vida, podemos burlarnos de los números. A mí, por ejemplo, me hubiera gustado comenzar esta historia como comienzan los cuentos de hadas: "Había una vez un principito que habitaba en un planeta apenas más grande que él, que tenía necesidad de un amigo..". Para aquéllos que saben lo que es la vida, esto hubiera sonado mucho más verdadero. No me gusta que se lea mi libro a la ligera, pues me entristezco cuando hablo de estos recuerdos. Hace ya seis años que mi amigo se fue con su cordero. Si trato de describirlo aquí, lo hago con el fin de no olvidarlo jamás. Es triste olvidar a un amigo y convertirse en una persona grande que sólo se interesa por los números. Es por eso que he comprado otra caja de lápices de colores, aunque es difícil volver a dibujar a mi edad, cuando no se han hecho más intentos que los de dibujar una boa abierta y otra cerrada, y eso a la edad de seis años. Pero trataré de hacer los retratos lo más parecidos que me sea posible, aunque no estoy seguro de lograrlo. Un dibujo me sale bien, pero trato de hacer otro y no sale nada, o sale muy mal porque me equivoco en las medidas. Es por eso que en un dibujo el principito aparece demasiado pequeño. Dudo también sobre los colores de su traje. En fin, probaré; seguramente me equivocaré en algunos detalles pero tendrán que perdonarme porque mi amigo nunca daba explicaciones. Posiblemente me creía parecido a él. Pero, desgraciadamente, yo no sé ver un cordero a través de una caja. Creo que soy un poco como las personas grandes. Debo haber envejecido.. "

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