Tengo esas cosas que hasta yo las odio. Por ejemplo: ¿por qué mierda tengo que sentirme aislada de un sector del cual no me harían a un lado ni por casualidad? ¿No tomas conciencia que vos sola te aislas? Sí, te metes ahí adentro. Adentro de esas cuatro paredes a las cuales no puede entrar nadie.
Y odio, odio ser así. Causar incomodidad en el resto por estas locuras de pendeja inmadura. Porque sí, es así, ya me molesta algo y todos los sucesos que le siguen seguramente me van a molestar. Y me la agarro con todo y con todos, y me callo, de repente la cara de orto se me transforma y me duele la cabeza y no paro, no paro de maquinar. Hasta que sí, me calmo, auto reflexiono en ese momentito de intimidad. Ese momentito, que convengamos, es eterno. Y más eterno es en el otro, que no entiende nada, y lo comprendo y lo auto compadezco, es que no cualquiera se banca éstos ataques míos.
Pero bueno, aunque me cueste aceptarlo, esta mierda que es para mi, es parte de mi personalidad, esta personalidad que fui forjando con el correr de mis pocos años de vida. Con este error puedo hacer mi mayor esfuerzo y sacarlo, desecharlo de mi vida, porque realmente no sirve; o no hacer nada y que mi defecto se fortalezca, y se haga mas fuerte, y conseguir que el resto lo odie más que yo misma.
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